Lima todavía está en Cuarentena

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la bandera "L" del alfabeto marítimo internacional se llama "LIMA"
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-   y "Lima" se usa también como símbolo de CUARENTENA
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Bicentenario Novedoso


[ img - Ramiro.png ]Ramiro Oregón

Han sido necesarios doscientos años de vida republicana para darnos cuenta que seguimos siendo un país en construcción. Desde 1821, luego de la proclamación de la independencia del Perú, hemos tenido una larga lista de presidentes que asumieron el mando del país, con períodos que van desde 5 días de duración en algunos casos hasta 10 y 11 años, en otros. En algún momento hasta hemos tenido tres presidentes simultáneamente. Al revisar la relación de éstos encontramos que algunos fueron designados presidentes por sus antecesores, otros fueron elegidos por los respectivos congresos y muy pocas veces en elecciones generales. Es así que llegamos a 129 presidentes desde 1821 a 2021. Lo que quiere decir que hemos tenido en promedio un presidente cada año y medio. ¡Terrible!

Una relación de presidentes con cierta formalidad y reconocimiento oficial por la mayoría de la población, llega aproximadamente a 60, menos de la mitad de quienes se declararon presidentes. Otros datos que ilustran nuestra triste historia democrática de vida republicana de dos siglos, son los siguientes: desde 1,823 hasta 1,899 sólo 6 gobiernos fueron elegidos en elecciones generales, 8 fueron elegidos por el Congreso y 16 por golpe de estado. Desde 1903 hasta el 2001, 15 gobiernos fueron elegidos en elecciones generales, 5 fueron elegidos por el Congreso y 11 por golpe de estado. En el presente siglo, desde 2,001 hasta 2021, en 20 años ya contamos con 7 presidentes, de los cuales 4 producto de elecciones generales seguidas, todo un éxito democrático, que lamentablemente ha sido manchado en los cinco últimos años, desde 2016, gracias a la pataleta de la perdedora de entonces. Ha dado como resultado tres nuevos presidentes: Vizcarra por 2 años y 8 meses; Merino por 5 días, y Sagasti por 8 meses si el Congreso no lo vaca, como lo hicieron con Vizcarra. Sin contar con el resultado incierto hasta hoy, ¿quién será el siguiente presidente elegido, o tal vez alguien impuesto?. La incertidumbre sigue.

Desde el lado de los electores, es bueno saber que el primer presidente no militar fue Manuel Pardo, elegido en 1872 con el Partido Civil, por 3,778 votos, de una población mayor de 20 años de edad, cercana al millón y medio. Debido a que no tenían derecho a votar las mujeres, 50% de la población ni los analfabetos, 85% de la población. Solo estaban aptos para votar los varones, alfabetos, mayores de 25 años y contribuyentes del Estado, inscritos en el Registro Cívico, de entonces.

Recién a partir de las elecciones de 1956, tienen derecho a votar hombres y mujeres alfabetos mayores de 21 años. Para finalmente, desde las elecciones de 1980 se establece el voto universal para todos los mayores de 18 años, sin ninguna restricción de sexo o alfabetización. Después de 160 años de vida republicana, recién se dio derecho a elegir a todos los ciudadanos en igualdad de condiciones. Los últimos 40 años, gozamos de reales procesos electorales. ¿Entonces, ya somos una verdadera democracia? Lamentablemente aún no.

Hemos pasado de un sistema excluyente de la mayoría de la población a una mayoría de electores desinformados, excluidos del libre ejercicio de su ciudadanía, para convertirse en botín de los llamados partidos políticos, que no lo son, los cuales se disputan sobre la base de prebendas como: regalos, donaciones, táper, dinero en efectivo, jornales para ir a mítines, movilidad, etc. Casi nunca información honesta de programas de gobierno, menos doctrina política que consolide el funcionamiento de todas las instituciones que se requieren para un ejercicio realmente democrático, participativo y representativo en el que se sustenta una República Democrática, sueño aún esperado a pesar del bicentenario a celebrarse.

La pandemia de la Covid-19 ha desnudado a nuestro país en sus reales miserias: no tenemos un sistema de salud que sea capaz de atendernos. Parece exagerado cuando se dice que para acceder a una cama UCI debes poner mínimo un depósito inicial de medio millón de soles, o que estás condenado a ver cómo mueren tus seres queridos a falta de oxígeno, que no cuesta una fortuna, aún en sus nuevos precios, sino incapacidad de manejo comprometido con la mayoría de la población necesitada.

Tenemos una clase política de lo más vergonzoso, mientras miles de peruanos mueren víctimas de la incapacidad del Estado, ellos van viendo cómo seguir aprovechando de todo cuanto está a su alcance, aunque para lograrlo, se termine quebrando la institucionalidad necesaria para el funcionamiento del Estado. Fabrican leyes a la medida de sus ambiciones, toman decisiones desde el más descabellado populismo hasta cambiar presidentes sin ton ni son, a nombre de la democracia, de la cual no tienen la menor idea de lo que es y menos de cómo se debe vivir.

En este contexto, las actuales elecciones han permitido que la mayoría de los electores tengan, por fin, la oportunidad de decidir su voto. Los operadores de los partidos no han tenido la oportunidad de desplazarse con facilidad para el reparto de las acostumbradas dádivas en los sectores menos favorecidos y más apartados del país. Se sobrepobló de candidatos, casi 20 listas para la presidencia. Usaron los medios masivos a sus servicios para vendernos sus mensajes y ofertas de siempre "un futuro diferente". Mientras, un silencioso candidato, empezó a recorrer el país, pueblo por pueblo, visitando con movilidad local, bus, camión, combi, mototaxi y caballo.
Usando las redes sociales que todos los que tienen un celular han aprendido a usar, dando su mensaje en emisoras locales, participando en asambleas comunales. El resultado: ganó las elecciones.

Incomprensible para todos los demás candidatos que han gastado millones de soles aportados por los más poderosos como siempre. No se dieron cuenta, que un gran sector de la población para votar no mira letreros por más luminosos y gigantescos sean, menos con frases incomprensibles, justamente por la calidad de educación que nos jactamos de mantener, a nombre de incontables reformas educativas.

Lo único que les queda ahora a los perdedores es aprender a conocer el país o sucumbir ante la arrolladora capacidad de la mayoría de la población que ha descubierto que efectivamente el voto es su poder. Esperemos que nunca más haya compra y venta de votos.
La novedad del bicentenario.

26 junio 2021
Ramiro Oregón Tovar


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texto editado 26 junio de 2021